Ejercicio para soltar y dejar ir

Tienes un problema, una situación incómoda, dolorosa o que te hace sentir el estómago retorcido o la cabeza a punto de explotar. Se lo has contado a las personas a las que les tienes confianza y muchas veces te dicen "Ya suéltalo", y por supuesto que te gustaría soltarlo y no volver a saber del tema, pero no sabes cómo. Crees que es muy fácil decirlo, pero te preguntas cómo se suelta algo que te está lastimando... ¿Te ha pasado?

Los problemas emocionales pueden llegar a ser súper dolorosos. A veces, nos podemos sentir enojados, ansiosos, tristes, solos, asustados, culpables... Y es normal. Todos nos hemos llegado a sentir así. Sin embargo, a veces nos instalamos en alguna (o algunas) de estas emociones: pensamos constantemente en eso, hablamos mucho al respecto, ocupa gran parte de nuestro tiempo y de nuestros pensamientos. Y el dolor no se va... Cuando estas emociones se vuelven predominantes, nuestra vida puede parecer un campo de batalla.


Lo que hacemos con nuestras emociones es importante. ¿Sabes gestionar tus emociones? Tal vez reaccionas, te desquitas, castigas o te castigas, te victimizas, te tratas mal... Cualquiera de las opciones anteriores es una señal de que no estás gestionando tus emociones de manera saludable. La creencia de que uno no es lo suficientemente bueno es la raíz de estos problemas. El bienestar mental y emocional comienza con el amor a uno mismo.

 

Cuando nos amamos y nos aprobamos completamente —con nuestras virtudes y defectos, nuestra luz y nuestra oscuridad—, es cuando podemos empezar a cambiar.

 
Una parte esencial de la auto-aceptación es dejar de darle importancia a la opinión de otras personas. Muchas de las cosas que hemos elegido creer de nosotros mismos no son verdad. Simplemente, escuchamos que alguien lo dijo y lo creímos, nos ponemos etiquetas, nos encasillamos en algo y compramos la idea de que así es y será para siempre.


El no sentirte adecuado o suficiente inicia con pensamientos negativos sobre ti mismo. Sin embargo, estos pensamientos no tienen poder alguno sobre ti a amenos que los creas, los adoptes y les cedas poder. Los pensamientos no son más que palabras. Y somos nosotros quienes les damos significado, y también quienes les damos poder, si enfocamos nuestros pensamientos en mensajes negativos una y otra y otra vez, éstos adquieren más y más poder. Quizá incluso puedas llegar a creer lo peor de ti... Pero todos somos perfectos todo el tiempo, siempre hay belleza en nosotros y siempre estamos en constante cambio.

 

Todo el tiempo hacemos lo mejor que podemos con la conciencia, las herramientas y el conocimiento que tenemos. Conforme crecemos, avanzamos y cambiamos, somos cada vez mejores. Constantemente estamos avanzando hacia nuestra evolución.

 

Te comparto este ejercicio del libro Experience Your Good Now de Louise L. Hay que te ayudará a soltar las emociones negativas y las creencias limitantes y a sentirte seguro y en paz. Para hacer el ejercicio, siéntate con la espalda recta o recuéstate. Respira profundo y relaja tu cuerpo. Puedes escuchar el ejercicio haciendo click aquí.

Ejercicio

Mientras lees esto, haz una respiración profunda. Cuando exhales, libera toda la tensión que hay en tu cuerpo. Permite que tu rostro se relaje. Continúa respirando profundo. Relaja la lengua, la garganta, el cuello, los hombros... Relaja tu espalda. En tu siguiente exhalación relaja el abdomen y en la siguiente, la pelvis. Continúa con las respiraciones profundas y relaja las piernas y los pies. 

¿Notas algún cambio en tu cuerpo desde que iniciaste el ejercicio?

Acomódate en una posición cómoda y di: “Estoy dispuesta a soltar. Libero. Suelto. Dejo ir. Libero toda la tensión. Suelto el enojo. Dejo ir todo el miedo. Libero la culpa. Suelto toda la tristeza. Dejo ir todas las viejas limitaciones. Lo suelto todo y estoy en paz. Me siento en paz conmigo. Me siento en paz con el proceso de la vida. Estoy a salvo.”


Repite este ejercicio dos o tres veces. Repítelo cuando te descubras teniendo pensamientos negativos. Toma tiempo y práctica, pero lo puedes volver parte de tu rutina. Una vez que este ejercicio te resulte familiar, lo podrás hacer donde sea, en cualquier momento. Te ayudará a relajarte en cualquier momento y en cualquier situación. La repetición es clave, hazlo varias veces y empezarás a notar cómo te ayuda a disolver y a soltar eso que te duele o te incomoda.