7 rituales sencillos para conectar con tu creatividad

La creatividad es esa fuerza misteriosa con la que a veces conectamos y nos ayuda a generar grandes ideas, nuevas formas de ver el mundo, valor para hacer las cosas de manera diferente. Mantener tu conexión con la creatividad y con tu intuición te ayudará de muchas formas inesperadas... Piensa en algún objetivo que tienes en mente: un nuevo negocio, el compromiso de auto-cuidarte, apreciar con atención la belleza que te rodea, nutrir el hábito de la gratitud, vivir más momentos con atención plena, generar nuevos pensamientos en torno a un tema en particular... Dedicar unos momentos al día para cultivar ese propósito y alimentarlo, no sólo te acercará a eso que quieras sino que también sentirás cómo se expande tu gratitud y tu bienestar al conectar con tu poder a través del proceso creativo. Aunque a veces se nos olvide, somos seres creativos y creadores. Y no sólo me refiero a la creación de obras de arte, creamos nuestra realidad minuto a minuto.

1. Comienza un diario

Crea el hábito de escribir lo que piensas y lo que sientes. Puedes escribir, dibujar, garigolear, e incluso hacer colllages. Lo importante es que expreses lo que estás sintiendo. Puedes escribir ideas, lo que se te venga a la mente en el momento, hacer notas para ti o registrar observaciones o reflexiones que hayas hecho. Usa tu diario como un lugar para vertir y depositar tus pensamientos te permitirá tener una mente más clara y alimentará tu creatividad.

2. Crea un espacio sagrado

Encuentra un lugar de tu casa que puedas convertir en tu espacio sagrado. No tiene que ser una habitación entera, basta con que sea un pequeño espacio. Lo importante es que te sientas bien en él, que te resulte inspirador y motivante y donde puedas colocar objetos significativos para ti a un nivel espiritual. No importa qué religión practiques o si no practicas ninguna. La creatividad fluye como el agua y el viento, crece como crece la vida en la tierra y es poderosa como el fuego. Puedes encontrar en la naturaleza algo que te recuerde esto y colocar algo que represente a cada elemento. Por ejemplo, un vaso de agua o una fuente. Coloca objetos que te guste ver, que te maravillen y te inspiren, proyectos que has hecho y te dan orgullo o fotos de personas que amas y/o que te han inspirado. En fin, no hay reglas, deja que fluya tu creatividad y crea tu rincón inspirador.

3. Minutos de contemplación

Dedica unos minutos a contemplar y apreciar algo o a alguien. Ve a través del lente de la gratitud. Puede ser un minuto, varios minutos o puedes dedicar varias horas o todo un día a meditar, escribir y practicar esta intención. Busca formas de incorporar esta práctica en tu rutina. Te ayudará a reconocer qué te inspira y qué te bloquea.

4. Escápate de la rutina

Date el espacio de salir de la rutina y disfrutar de alguna actividad que te dé placer. Tal vez es una hora en una librería o en una tienda de manualidades, ir a un museo o al cine, dar un paseo en un centro comercial, pasar tiempo en la naturaleza o visitar un lugar especial. Si tienes hijos y no te puedes escapar sola, no es problema. Háganlo juntos y disfruta el momento junto con ellos. Recuerda que en realidad no hay reglas. Lo más importante es que tengas esos momentos de placer en conciencia.

 

5. Prueba algo nuevo

¿Estás aburrido de hacer las mismas actividades una y otra vez? ¿Hay algo que siempre has soñado hacer pero no lo has hecho porque te da miedo o salen a flote tus inseguridades? Haz un pacto contigo: permítele a tu yo interior ser y hacer algo divertido todos los días. ¿Por dónde puedes empezar?

6. Ve el mundo a través de los ojos de tu niño interior

Los niños tienen la maravillosa habilidad de sorprenderse con todo y de abrirse a todas las posibilidades. Regálate unos momentos para ver el mundo a través de los ojos de tu niño interior. Durante unos minutos presta atención a lo que hay a tu alrededor. Muchas veces nos perdemos de ver las maravillas que hay a nuestro paso por ir en automático o por irle dando vueltas a nuestros problemas. Pregúntate cómo verías alguna cosa en particular si tuvieras de nuevo seis años. Siéntate en el piso y ve la habitación en la que estás desde un nuevo ángulo. Sonríe sólo por sonreír. Date permiso de divertirte y de disfrutar el momento.

   

7. Sé constante

Una cosa es querer hacer las cosas y otra, hacerlas. Haz que suceda. Puedes escribir una lista de lo que resonó contigo, de qué actividades quieres hacer... Lee tu lista y elige por lo menos una con la que te puedas comprometer a llevar a cabo con constancia. Haz el compromiso de hacer una acción diaria que alimente tu propósito. Cuando hacemos el trabajo interno, creamos una realidad que nos muestra que en verdad podemos hacer lo que nos proponemos.

 
Un ritual es una acción que se vuelve costumbre. Al incorporar uno o varios de estos rituales en tu vida, aumentará tu creatividad y conectarás contigo de formas que te sorprenderán y que seguramente disfrutarás mucho. Intenta por lo menos uno y cuéntame cómo te sientes al hacerlo.