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Tienes un problema, una situación incómoda, dolorosa o que te hace sentir el estómago retorcido o la cabeza a punto de explotar. Se lo has contado a las personas a las que les tienes confianza y muchas veces te dicen "Ya suéltalo", y por supuesto que te gustaría soltarlo y no volver a saber del tema, pero no sabes cómo. Crees que es muy fácil decirlo, pero te preguntas cómo se suelta algo que te está lastimando... ¿Te ha pasado?

Los problemas emocionales pueden llegar a ser súper dolorosos. A veces, nos podemos sentir enojados, ansiosos, tristes, solos, asustados, culpables... Y es normal. Todos nos hemos llegado a sentir así. Sin embargo, a veces nos instalamos en alguna (o algunas) de estas emociones: pensamos constantemente en eso, hablamos mucho al respecto, ocupa gran parte de nuestro tiempo y de nuestros pensamientos. Y el dolor no se va... Cuando estas emociones se vuelven predominantes, nuestra vida puede parecer un campo de batalla.

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El dolor que llegamos a sentir en nuestro cuerpo -igual que la enfermedad- intenta decirnos algo. Es un mensajero. Y necesitamos aprender a escucharlo y a comprender qué busca decirnos. Por ejemplo, una migraña después de un día pesado puede estar indicando mucha tensión. Puedes tomar un analgésico para sentirte mejor y muy probablemente, así sea. Pero sólo estarás atacando el síntoma y no la causa. A menos que realmente soluciones la raíz (los niveles de estrés), seguirás experimentando el dolor y el malestar. Y no sólo lo seguirás sintiendo sino que el dolor –y el mensaje- aumentará en intensidad. El dolor emocional que sentimos –y la forma en la que reaccionamos- funciona igual. ¿Por qué sigues sufriendo lo mismo aunque con diferente persona?

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Estás en una relación y te sientes tan bien que te gustaría que fuera una relación duradera que les permita crecer juntos, acompañarse y disfrutar de la vida y de las etapas que vienen más adelante... Aquí te comparto 30 tips que te ayudarán a lograrlo. El amor se cultiva día a día y cuando ambas partes lo hacen, inevitablemente la relación florece.

  1. Viajen y descubran nuevos lugares juntos.
  2. Escucha. Realmente escucha.
  3. Perdónense de inmediato. No permitas que el resentimiento gane más y más espacio.
  4. Reconoce tus emociones y hazte responsable de ellas. No te la pases culpando al otro.
  5. Comuníquense. Hablen. De todo. El diálogo es básico.

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Muchas veces se piensa que las cartas ya han sido echadas y que lo único que podemos hacer es echar mano de lo que tenemos. Necesitamos desaprender esta creencia que resulta dañina porque limita nuestra habilidad para ver, actuar y aprovechar todas las oportunidades que puede haber en la vida.

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